En Colombia, cada día que un niño va al colegio no solo aprende a leer o sumar. También come. Y ese detalle, que parece simple, cambia vidas.
El Programa de Alimentación Escolar —conocido como PAE— es la estrategia del Gobierno Nacional para garantizar que los estudiantes matriculados en instituciones educativas públicas reciban un complemento nutricional durante su jornada escolar. No es un beneficio menor: en 2024, el PAE alcanzó 5,8 millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes beneficiados, logrando una cobertura histórica del 80%.
Quién administra el PAE?
El PAE es coordinado por la Unidad Administrativa Especial de Alimentación Escolar — Alimentos para Aprender (UApA), entidad adscrita al Ministerio de Educación Nacional. Su función es definir los lineamientos técnicos, nutricionales y operativos que deben cumplir los operadores del programa en todo el país.
Las 97 Entidades Territoriales Certificadas en Educación —gobernaciones y alcaldías— son las responsables directas de contratar y ejecutar el PAE en sus territorios. Ministerio de Educación Nacional Ahí es donde entran los operadores: empresas especializadas en logística y servicios de alimentación que deben cumplir con estrictos estándares de calidad, inocuidad y nutrición.
¿Qué exige el programa a sus operadores?
Operar el PAE no es solo cocinar y repartir. Implica cumplir con una cadena de responsabilidades técnicas y operativas que van desde la selección de proveedores hasta la entrega final en el comedor escolar. Entre los requisitos clave está la implementación de las Buenas Prácticas de Manipulación de Alimentos (BPM), el control de calidad en cada etapa de la operación y el cumplimiento de los lineamientos nutricionales definidos por la UApA.
¿Por qué importa esto para las comunidades?
La evidencia es clara: la alimentación escolar no solo reduce el hambre. Mejora la asistencia, la concentración y el rendimiento académico. En 2023, el Ministerio de Educación destinó más de $1,5 billones de pesos para financiar el PAE en todo el territorio nacional, con proyección de aumentar ese presupuesto a $2 billones para 2024. Ministerio de Educación Nacional
Cada peso invertido en alimentación escolar es una inversión en el futuro del país. Y cada operador que entra a este sistema asume una responsabilidad que va mucho más allá de un contrato: asume el compromiso de que ningún niño se quede sin comer.
En Copalg lo sabemos desde 2008. Por eso trabajamos cada día con los más altos estándares, porque detrás de cada entrega hay una comunidad que confía en nosotros.
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